¿CÓMO SE DICE ESTO QUE NO PERDURA?

El genio literario regalando inmortalidad por… amor

Recuerde el alma dormida

avive el seso y despierte

contemplando…

…y del fondo de un pasillo, de la ventana que hay frente a casa, de debajo del mármol (o la madera, o el albero) que cubre tu salón, surgirá una vocecilla (que podrá ser la de tu padre, la de tu madre, la de una vecina, la de un amigo, la del butanero o el lechero, la tuya misma) que susurrará…

…cómo se pasa la vida

cómo se viene la muerte

tan callando; 

Que cualquiera, prácticamente cualquiera, sin importar formación, condición o naturaleza, de este país sepa de memoria el comienzo de esta copla es un hecho. Otro cantar es lo que viene después. En los versos séptimo, octavo, noveno y décimo hay una laguna para muchos. Sin embargo, ya al final de la sextilla, surge de nuevo la luz popular…

cualquier tiempo pasado,

fue mejor.

Y aunque algunos no identifiquen estas dos estrofas con la obra de Manrique (son los que acuden a Karina y su baúl, uuuh), es difícil que a alguien, al menos, no les “suenen”. Jorge Manrique lo consiguió. El poeta, hombre de letras y armas (más guerrero que escritor) filosofa sobre la vida y la muerte, nos martillea con el ubi sunt y nos presenta la semblanza de un buen número de personajes, entre los que se encuentra su padre, al que le dedica estas Coplas. Ese fue el mejor regalo que pudo hacerle. Ese capitán de hombres de armas de Castilla convirtió su obra en inmortal y logró que su padre venciera a la muerte. Lo hizo por amor. Y lo hizo, evidentemente, gratis.

 

El genio literario regalando inmortalidad por…odio.

Nos ponemos en situación. Dante y su colega Virgilio siguen de parranda por el infierno. Están ya en el octavo círculo, paseando por los alrededores de un pozo que custodia un gigante llamado Gerión. El monstruo, que es en realidad una masa antropomórfica que aglutina los cuerpos de tres hombres, pasea entre una gran extensión de piernas. Los condenados de este círculo son los que usaron la malicia de modo fraudulento. En consecuencia, sus almas pecadoras se encuentran enterradas hasta la cintura con la cabeza sumergida en el suelo. Sus piernas, en el exterior, tiemblan patéticamente. Dante, alertado y curioso ante un condenado en concreto que, según sus palabras, parecía “llorar con las piernas”, decide acercarse a hablar con él. El poeta saluda al desgraciado y éste, que puede oír pero no ver, contesta: “¿ya estás aquí muerto, Bonifacio?”. Dante descubrirá con posterioridad que aquel foso en concreto es el reservado a los papas y que, en realidad, está hablando con el papa simoníaco Nicolás III, fallecido unos treinta años antes. Dante utiliza la confusión de Nicolás para vaticinar el infernal futuro que le depara al impopular Bonifacio VIII, que en el momento en que se escribe la Divina Comedia está vivito y coleando, ya que en aquel círculo dantesco rige la norma de que cada papa simoníaco que muere sustituye al anterior en la fosa, empujando con su cabeza a su predecesor. Dante usa su talento para hacer que Bonifacio pase a la posteridad. Otro individuo inmortal gracias al talento de un genio literario. Y no queremos imaginar cómo le sentó el almuerzo a Bonifacio cuando se enteró de que salía en el best seller del siglo XIV.

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El genio literario regalando inmortalidad por… arte.

Una de las novelas más importantes de la historia se abre con la pantomima de Buck Mulligan. Este individuo, “solemne y gordo”, imita que está dando misa mientras se afeita. James Joyce se basó en un amigo de juventud, Oliver Joseph St John Gogarty, para el personaje de Buck en su Ulises. Cuando Joyce conoció a Gogarty a principios del siglo XX, éste era un estudiante de medicina culto e inteligente pero extremadamente libertino y propenso a la relajación moral. Bebedor temerario, putero, pendenciero y malvado, Gogarty llegó a compartir vivienda (una fortificación de la época napoleónica situada en la bahía de Dublín) con Joyce y otro compañero, un chico un tanto inestable llamado Samuel Trench. Una noche en la torre, a Trench lo despertó una pesadilla. Sin saber, seguramente, dónde estaba o a qué se enfrentaba, agarró un revolver (sí, estos tres individuos tan equilibrados tenían un arma en aquel cubil) que tenía debajo de la cama y disparó a la oscuridad gritando “cuidado con la pantera”. Joyce, cardíaco, y Gogarty, insólitamente flemático, acometieron a Trench, calmándolo y arrebatándole el arma. Joyce y Gogarty tuvieron a bien que fuera éste último el que custodiara, a partir de entonces, la pistola. Pero mira por dónde, unos minutos después a Trench volvió a acecharlo su pantera y volvió a despertarse dando alaridos. Gogarty, complacido más que molesto ya que los desequilibrios de su amigo le divertían muchísimo, soltó una carcajada y dijo: “tranquilo, Trench, yo cazaré a tu pantera”. Acto seguido vació el cargador, disparando a escasos centímetros de la cabeza de Joyce, que llegó a orinarse en la litera que ocupaba. Este incidentillo resultó definitivo para que Joyce determinara que quizá no sería una mala idea dejar a aquel par de prendas abandonados a su suerte para volver con su prometida Nora y mudarse a Londres. No creo que fueran el amor (se llevaban a matar) o el odio (en realidad ambos eran un par de crápulas bastante semejantes) los que movieran al dublinés a la hora de inspirarse en su amigo Gogarty para uno de sus personajes. El Ulises de Joyce ha sido llamado por algunos la “Biblia de la vulgaridad”. En la novela abundan la escatología, las miserias humanas y las elucubraciones escabrosas porque Joyce pretendía que su obra fuera precisamente eso, un compendio de las reflexiones humanas que nadie se atrevió a recopilar. Qué mejor personaje (uno de tantos) que Gogarty para una novela que hablaba sobre un Dublín retorcido pero eterno. La necesaria vulgaridad de Gogarty que resultó imprescindible para Joyce y su concepto del arte literario.

El genio literario regalando ¿inmortalidad? por… amor y arte.

Bolaño, obsesionado por las novelas de múltiples voces y muy poco preocupado por las historias que se basan en un sólido argumento, llenó “Los detectives salvajes” de personajes reales. Octavio Paz es un personaje. Roberto Bolaño es otro. También lo es su amigo Mario Santiago Papasquiaro.

Papasquiaro, el poeta, era un hombre que leía libros bajo la ducha y que cruzaba las calles sin mirar si la muerte se le echaba encima en forma de taxi o autobús. Bolaño lo definía como un ser tan extraño que podría haber sido depositado sobre la Tierra por un platillo volante. El amor de Bolaño por su amigo es enorme. Cosa más que evidente. La necesidad de Papasquiaro para “Los detectives salvajes” es igualmente importante. El poeta maldito. La extravagancia, el talento incomprendido. La mala estrella incrustada en la frente. Un hombre ineludible para un libro que dice no hablar de nada pero que tiene como único sentido la palabra que muchos están pensando: LITERATURA.

El porqué de las comillas: que a Bolaño el hígado le dejó de funcionar en el 2013. Se murió hace diez años, y diez años no son suficientes para determinar si sus personajes serán inmortales. Aunque siempre se pueden hacer apuestas. Ahí van, todos mis ahorros al rotundo SÍ.

La inmortalidad por 20000 dólares.

Y entonces, en el verano del 2014, un escritor llamado George Raymond Richard Martin, anuncia que si pagas 20000 dolarazos, podrás ser un personaje de su próxima novela, una más de la exitosa saga Canción de hielo y fuego, y además te regalará uno de sus sombreros. No es por amor, no es por arte y, lo peor de todo, no es por dinero. Martin está tan podrido de pasta que nunca le faltarán unos centavos para comprarse unos tirantes y su barba podrá estar aromatizada con flujo de prostituta de lujo hasta el día del juicio final. No necesita tus míseros 20000 dólares. Todo lo que pagues lo donará a una asociación que se esmera en cuidar fauna y flora. ¿Qué mueve a Martin a meterte, pues, en su próxima novela?

Alguna clave nos da  (otra vez, cómo me gusta el señor)  Roberto Bolaño.

Roberto Bolaño que no encuentra la palabra y le suelta a su pasmado entrevistador: “¿Cómo se dice esto que no perdura?”. La respuesta es mil veces menos bella que esa pregunta. Quizá Martin sabe que su oficio está lleno de canallas y sabe que perdurar es imposible. Por eso frivoliza dándote la oportunidad de ser parte de su literatura por dinero. Porque no tiene problemas en sacrificar el arte para abrazar lo veleidoso. Pero, claro, esto sí es algo que no debes olvidar. Dentro de algunos años, si has tenido la vergüenza y los cojones (porque hacen falta unos muy gordos) de mandarle un sobrecito a GRRM con un cheque y un papelito en el que diga, por ejemplo, “quiero ser un poderoso Lannister y quiero, si es posible, morir fornicando con una joven virgen”, disfrutarás muchísimo abriendo la novela y mostrándole a tus amigos con orgullo que ese del nombre tan raro eres tú (y que tu buen dinero te ha costado), pero no esperes pasar a la historia como Rodrigo Manrique de Lara, como el ladrón-papa Bonifacio VIII, como el cabrón de Gogarty o como el extraterrestre Papasquiaro. Simple y llanamente porque la mala literatura no perdura. Porque, por mucha sangre, putas, incestos, palabrotas, mandobles, dragones y tetas, por mucho que GRRM haya conseguido que los enanos estén de moda, por mucho que los libros tengan “ritmo de cine”, por mucho que sean extremadamente sensoriales, por mucho que te guste el culo de la jodida khaleesi, por mucho dinero que haya por medio, las redundancias, los diálogos pueriles y la poca profundidad siguen pesando demasiado.

Y lo siento mucho si te apasionan los libros sobre Poniente. Y lo siento aún más si estás decidido a pagar los 20000 machacantes. Mi consuelo, sobre todo, es que, al menos, podrás vacilar con tu nueva boina a los colegas del barrio.

george-rr-martin

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2 comentarios en “¿CÓMO SE DICE ESTO QUE NO PERDURA?

  1. Cuan presto se va el placer, y como después de acordado
    Da dolor,
    Y como a nuestro parecer cualquiera tiempo pasado,
    Fue mejor.
    La vida es ¿como? un rio, que va a parar a la mar
    Que es el morir…
    Ahí me quedo…

    Te he encontrado a través de la entrada sobre Córdoba y me ha llamado mucho la atención tu blog. Me gusta mucho tu forma de escribir, y la facilidad con la que enlazas los temas de forma tan fluida y nada forzada. Creo que te seguiré a menudo! Saludos de una paisana.

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